lunes, noviembre 28, 2016

El sentido de las cosas


Marcos Fidel Barrera Morales
Fragmentos


El interés, motiva (Investigadores en Ciea 2016).
El sentido de las cosas está descrito por la valoración que cada quien hace de ellas. También, por los efectos que en cada quien produce. Tanto el valor como el impacto –de hechos, sucesos, incidencias-, son susceptibles de presentar grados, intensidades, magnitudes. Por eso, en oportunidades estos son objeto de atención inmediata, y en otras son relegados a última instancia, como rasgo de subestima. Es que eso de la apreciación y de la repercusión de los eventos en cada quien pertenece al fuero interno, pues toca experiencias, sentimientos, imaginarios, además de racionalidades específicas. Aparte de abstracciones particulares. Comprender esto implica, de manera inteligente, a su vez, precisar formas de motivar cambios actitudinales convenientes, a fin de propiciar que lo importante sea visto como crucial, lo significativo sea apreciado de la misma forma y lo netamente esencial sea siempre tenido en cuenta, así, justamente por ser fundamental. Sin embargo, pese a estos buenos propósitos, siempre hay una inquietud que obliga a toda persona interesada en este tipo de modificaciones a ser cuidadosa, cuando se trata de determinar ¿qué hace que lo que se considera esencial, prioritario e importante, lo sea realmente?

Caracas, 2016

domingo, noviembre 27, 2016

Contemporaneidad 1.0


Marcos Fidel Barrera Morales

La Contemporaneidad y sus dilemas (Bogotá, nov. 2016)
El dilema de las adjetivaciones referidas a los períodos de la historia presenta una relativa complejidad. Afirmar que los tiempos que se viven, por ejemplo, son de exclusiva Modernidad, o, como lo prefieren otros intérpretes, que la época actual corresponde a un período vinculado a la denominada postmodernidad, suele ser impreciso. Esto, debido a que los períodos de la historia no son taxativos. Tampoco suficientemente representativos. Sin embargo, es evidente que tales denominaciones ayudan a identificar de alguna manera cada tiempo, y ayudan a comprender los períodos de la historia, de igual manera que propician la ubicación humana ante los sucesos.

martes, agosto 02, 2016

Investigación integral


Investigación integral


Marcos Fidel Barrera Morales

Investigación integral: la clave
antropológica (Foto Ciea-Sypal)
El concepto de integralidad está vinculado al reconocimiento de la naturaleza humana, según las dimensiones que la componen. Alude el término a lo complejo, diverso y variado, además de lo constitutivo de algo. Por ello, en la perspectiva de la antropología filosófica, se admite la integralidad como reconocimiento de las variadas dimensiones que componen lo humano, las cuales, si bien pueden ser identificadas casi por separado, conforman cada una de ellas manifestación de unidad interna. Es que el humano en cada oportunidad

domingo, abril 17, 2016

Proxémica


Proxémica

Marcos Fidel Barrera Morales
  
Relación, cordialidad, emocionalidad, productividad.
Todo está reflejado en los aspectos propios de la

proxémica. Foto: Investigadores sociales en Ciea-Sypal. 


La proxémica se especializa en el estudio de las distancias en el contexto de las relaciones humanas. Se ocupa de valorar las condiciones, manifestaciones y efectos propios de la actividad relacional, la cotidiana y la correspondiente al quehacer deliberado e intencional que en variadas oportunidades ocurre. El asunto de la cercanía-distancia es importante, según oportunidad, protagonismo y circunstancias que acompañan cada consideración. En momentos, es el apego lo que marca la pauta, pero en variadas ocasiones es el alejamiento lo que ocupa la atención.

Los estudios sobre proxemia permiten determinar el estado de las relaciones, de igual manera que de los afectos. A su vez, es indicativa de intereses, de tendencias, y es evidencia de grados de conocimiento, ya que saber implica acercarse, cuando no distanciarse, al evento conocido o por conocer. También, es señal de prudencia, especialmente cuando corresponde a cualquier manifestación de aprecio, de solidaridad, de respeto, entre tantas implicaciones. En cada caso, tanto la precisión de la cercanía como del estar lejos, en la oportunidad en la que ocurre, son determinantes para la conformación del estado de las relaciones. Además, constituyen advertencia sobre la evolución inmediata de las interacciones.

La proxémica es constatación de un arte: el de la relación interpersonal, expresión también de artes mayores: el de ser persona y el de la constitución social. Por ello, es una práctica digna de ser atendida, pues en el análisis de la sociabilidad esta se distingue en la medida que ocurre el juego de lo cercano y de lo distante. Sin embargo, no se reduce su estudio a lo topológico, pues presenta una metafísica particular, de impronta psicológica. Por ello, personas que están físicamente cerca, pueden estar, a su vez, distantes entre sí: separados en afecto, en aprecio y en imaginarios. Y en sentido distinto, cuántas –aún estando separadas-, se perciben entrañablemente cerca. Cuántas vivencias están determinadas por la cercanía psicológica, afectiva y emocional, en medio de una separación física. Cuántos asumen relaciones -otrora lejanas, inconcebibles-, naturalmente aceptadas. Y viceversa.

Valoraciones
El estar y el sentirse bien tiene que ver con la manera como operan las distancias con respecto a quienes constituyen el todo social: familia, amistades, relaciones. A su vez, configura sinnúmero de experiencias en el contexto de las estructuraciones, de las organizaciones y de las situaciones existenciales. La proxémica, entonces, afecta toda intención y propósito relacional. Esto incluye la capacidad de valorar al próximo –al prójimo-, de apreciar a los demás y, en consecuencia, la percepción del sí mismo. En este reconocimiento está en juego la paz, la tranquilidad, la emotividad, la realización.

De las distancias trata también la identidad, amén del aprecio y el reconocimiento propios. Exceso de distanciamiento, en ocasiones, suele indicar soledad, bloqueo, rechazo, aislamiento. Abuso en la cercanía, en oportunidades, puede ser interpretado como acoso, también producir fastidio y ser entendido como presión indebida. Sin embargo, cercanía y distancia pueden representar, en la oportunidad en la que así se valora, liberación. Es que a veces la distancia es paz, tranquilidad, y en otras lo es la cercanía.

El humano vive y pervive, proxémicamente. Esta situación en apariencia es contradictoria: a veces, la queja es de soledad y, cuando se está cerca de lo que se añora, entonces, se desea la distancia; de igual manera, en oportunidades la queja es la proximidad, por lo que se desean las separaciones y, luego de ocurridas estas, emergen las quejas, las lamentaciones y el reclamo por el retorno. Esto suele ocurrir también porque hay una relación profunda entre la proxémica externa -la que refleja las condiciones de la relación con otros-, de aquella interna que ocurre psicológicamente y corresponde a la vivida por cada quien consigo mismo, como evidencia del reconocimiento propio, de la aceptación y valoración personales.

El humano, como ser de relaciones, es una entidad que vive y expresa tanto acercamientos como distanciamientos, con un riesgo muy particular: la fragilidad de esta interactividad, especialmente cuando está determinada por los estados de ánimo o por los rasgos de personalidad. Esto hace que socializar radique en el tino mediante el cual se mantienen proximidades, de igual manera que distanciamientos. Tal vez lo más importante de esta falsa binariedad radica en el cuido de las distancias, cuido que representa capacidad relacional. A través suyo se perfeccionan los afectos, por su intermedio se conoce más cada quien. La cultura de los afectos estriba en comprender tanto cercanías como distancias relacionales. De igual manera aceptar que ante ausencias innecesarias -cuando sólo corresponde a cada quien dejar el orgullo, tomar una decisión, inventar, crear, tomar la iniciativa-, la superación de ciertos problemas de afectividad y de convivencia es relativamente fácil. Por ello, en variadas oportunidades la resolución a un dilema proxémico existencial -de igual manera que los prejuicios-, se reduce a acciones elementales: efectuar una visita, cruzar la calle, tocar la puerta, dar la mano, efectuar una llamada, extender los brazos...

Evasiones
También atañe a la proxémica la tarea de apreciar, aceptar y reconocer las separaciones inevitables. Aquellas que ocurren por ley de la vida. Por ejemplo, la ruptura de relaciones, el distanciamiento entre conocidos, los procesos autonómicos de descendientes, las separaciones que en vida ocurren… La complejidad de la vida hace que las relaciones interpersonales estén determinadas por algo que parece copar el contexto de las posibilidades, como lo es la incertidumbre.

Los más esperanzadores, atenúan los dilemas de las distancias -cuando se trata de separaciones innecesarias, de igual manera con aquellas inmerecidas-, con la convicción de que tarde o temprano, en algún lugar distante –topos uranus, en el decir de los griegos-, el encuentro se hace inevitable. Sin embargo, mientras eso sucede, si es que se realiza, queda un camino: proseguir el juego de las distancias, manejar los apegos, resolver las interacciones tanto físicas como psicológicas, y disfrutar de ello. Esto, a la vez que se potencia cierta sensación de bienestar.

La proxémica, cuando se expresa como relativa armonía constituye expresión, incluso, de sanidad social. Como es extensión de la condición relacional, a la par que vivencia de estados psicológicos concretos, tanto en lo particular como en su conjunto configuran un tramado de resonancias, de magnitudes insospechadas. Por ello, las acciones y las omisiones producen efectos importantes.

La proxémica es expresión elocuente de los motivos que se tienen para existir, de las razones que motivan cualquier espera, de igual manera que los aspectos que instan al trabajo, a la producción, todo en terrenos de necesaria relación contextual. El humano es un ser para la cercanía, de igual manera que para la distancia, y saber cuándo, con quién, cómo y de qué manera se realiza una cosa o la otra, es propósito existencial de implicaciones mayores. En ello transcurren las cosas, se desarrollan los sucesos, se conforma el devenir, se delinea la existencia… se vive. Esto es, por lo demás, interesante.
Caracas, 17 de abril de 2016

sábado, diciembre 26, 2015

La actividad intelectual

La actividad intelectual

Marcos Fidel Barrera Morales


          La actividad intelectual es integral: compromete a toda la persona, en ideas, valores, categorías, prácticas, y en la medida de su desarrollo la transforma. Así como potencia la capacidad abstractiva, simbólica y lógica, favorece el desarrollo de todo cuanto constituye lo antropológico. En lo que concierne a la volición, por ejemplo, insta a la toma de decisiones favorables al propósito intelectual de realización. Luego, las resoluciones impactan también la condición psicológica, ya que sostenerlas forja carácter, delinea personalidad y establece vínculos directos entre raciocinio y modo de ser. De igual manera sucede con afectos, sentimientos y pasiones. La actividad intelectual, amén de racional, es también profundamente visceral: se siente, se percibe y somatiza de múltiples maneras. Por ello, algunos escritos se deben -así como también se explican-, por la intensidad emocional que los produce. ¡Es que en oportunidades son los estados de ánimo los protagonistas del juego conceptual que en clave semántica pretende exponerse como constructo racional!

Palabras breves con motivo de la 
titulación doctoral: izquierda, 
profesora Jacqueline Hurtado de 
Barrera, doctora en Gerencia. 
Derecha, Marcos Fidel Barrera 
Morales-, doctor en Filosofía. 
International Lifelong Learnig 
University, ILLUWillemstad, 
Curazao
             Es la actividad intelectual también excusa para el encuentro con los demás. Acaso, ¿no es a través del raciocinio como las parejas se entienden, por supuesto, aparte de las múltiples formas en que instituyen sus códigos? También, ¿no es a través de las maneras racionales como el amor se hace verso, se convierte en canción, se esconde en las estrofas y se vierte en poesía? Acaso, ¿no es a través del concurso de las ideas, de las expresiones, de la verbalización y de la formalización abstracta como la familia se instituye? Porque, hay que decirlo, la familia es lo que las ideas, los conceptos y las formas lógicas que sus integrantes determinan.

           ¿Y qué decir de la producción intelectual ordenada al compromiso social, y del compromiso social ordenado al intelecto? La actividad intelectual incide en la sociedad, en la actividad relacional, y busca fundamentalmente plenar de sentido el complejo mundo del trato y de la convivencia. Por ello, se sabe que cuando lo que se instituye como social honra la intelectualidad es porque los valores propios de la humanidad también están presentes, como proceder, como ideario, como práctica y propósito. Y también se sabe que cuando en nombre de determinada racionalidad se sacrifica la sociedad -se supeditan las relaciones, se condiciona la intelectualidad, el sentido y la logicidad-, entonces, se está ante distorsiones severas de la racionalidad.

            Aspecto importante de la actividad intelectual es la anticipación, vista desde otra perspectiva, como trascendencia. A través de la producción propia el artífice del pensamiento, de la razón y de las ideas logra la conexión con un más allá que plena de imaginarios la razón inmediata. Es que a través del advenimiento racional se explica el sentido de lo que está por venir y se logra que una determinada esperanza se encarne como razón de vida. Por ello, la racionalidad induce al optimismo, impregnada esta, en oportunidades, del crudo realismo que la acompaña.

            Vale la pena la racionalidad: es un don que gratuitamente se recibe, que está en disponibilidad de cada quien, al cual cada quien debe orientarse como propósito de vida. Cultivarla es un privilegio, también es una decisión. Y esto exige esfuerzo, disciplina, rigurosidad, de igual manera que motivación y disfrute. Porque si bien la racionalidad permite entender el por qué de las cosas y en oportunidades representa aparentes contradicciones, también constituye un recurso que provee alegrías, satisfacciones.
  
           Se justifica plenamente la intelectualidad cuando está destinada a conocer. A través suyo,  se revelan los misterios, se descubre lo oculto; se otea, se visualiza, se crea y se recrea… También se inventa. Es por concurso de la intelectualidad que se explica lo inexplicable y se da cuenta del propósito esencial del conocer, como es descubrir el sentido de la vida, precisar el por qué de la humanidad, indagar la razón del universo, preguntarse sobre lo que inquieta al humano… y más.

           Mucho más.
                                                                                                     
International Lifelong Learnig University, ILLU. Willemstad, Curazao, diciembre de 2015

domingo, julio 26, 2015

Selección de obras en una investigación

Selección de obras en una investigación

Marcos Fidel Barrera Morales

     
Investigadores de Ciea-Sypal en actividad de estudio. 2015
Saber seleccionar las fuentes para un trabajo de investigación es importante. Esta decisión ha de tomarse de manera apropiada y de acuerdo a la forma más justa, en términos de idoneidad, originalidad, oportunidad y pertinencia. Los siguientes son algunos tips que ayudan a la tarea de elegir a autores y obras y, en su defecto, qué hacer a fin de potenciar la argumentación de las investigaciones.

domingo, julio 05, 2015

La constante

La constante

Marcos Fidel Barrera Morales


La cuestión sobre el ser, la incesante lucha por evitar que el ser se reduzca al ente, es una constante a través de los siglos.
Llanes, Guadalupe. Ucv, Caracas. 2007

I

Una acepción generalizada acerca de la constante permite que esta sea considerada como continuum, en el sentido de algo que permanece. Si bien esta apreciación tiene un rasgo empirista -por la asociación de la constante con lo dado, con el fenómeno, con lo evidente-, prima de todas formas la identificación de esta con algo que se manifiesta, sí, pero de manera persistente. Sin embargo, pese a que persistencia y continuidad son distintos, estos criterios remiten a características propias de los referentes de la constante, ya que puede existir esta de distintas formas: variable, invariable, indefinida…
La continuidad presenta varios modos. En oportunidades, es fija, invariable: se expresa como un algo que permanece inmutable en el devenir, la circunstancia y el espaciotiempo. En otras, la constante es absoluta: esto es, plenum. También puede presentarse como constante relativa, pues la permanencia del algo -al cual remite la consideración- está determinada por la variabilidad, por la transición, por el cambio. Como constante variable que permanece. También lo es indeterminada cuando es vista como potencialidad, también como probabilidad, de igual manera que kaos.
Exempli gratia, constante fija, invariable, cuando se trata de una expresión matemática. Absoluta, cuando se trata del Todo. Constante variable, relativa, en términos naturales: el clima, la topología, la ubicación, la distancia. Constante indeterminada, cuando se expresa como posibilidad…
Empíricamente, la constante expresa un rasgo dinámico, pues la percepción de la continuidad se da en el marco de las relaciones, independientemente de que la constante, en sí misma, presente o no cambios. Luego la constante tiene dos consideraciones necesarias: relación y permanencia. Relación, pues se da la continuidad en el contexto del espaciotiempo, de la oportunidad y de las circunstancia. Y permanencia, pues indistintamente de los cambios que pueda o no presentar, es posible siempre reconocerla. Por ello, estas consideraciones potencian el ejercicio de indagación que conlleva la aceptación de la constante bajo la intervención de dos variables: una, la constante como criterio exógeno de identificación y reconocimiento, y otra, lo endógeno, con respecto a la precisión de ese reconocimiento en términos de lo que es y corresponde. El primer argumento puede ser denominado accidental, también fenoménico. El segundo, esencial o, si se prefiere, ontológico. Los dos tienen consideraciones distintas y en el fondo fungen como criterio de identificación, reconocimiento y validación de la constante. Uno, porque el ser que es, aun cuando es, es posible ser reconocido por la existencia de otros seres. Esta manera emergente del ser se expone como criterio de distinción de la condición de existente. Y el segundo, porque aun cuando algo se pueda precisar a partir de la condición relacional, esta identificación de un algo no resuelve el dilema ontológico que advierte que algo que es, es. Pero, ¿qué es? Luego, hay que argüir en términos que permitan dilucidar onto-existencialmente, a fin de resolver que lo que es, es de alguna manera. Luego, ente. Esto obliga a precisiones relacionadas con qué cosa es lo que es, cómo es, por qué es, para qué es, desde cuándo es...


II

Fragmento. Caracas, 5 de julio de 2015

miércoles, marzo 25, 2015

El mal

El mal

Marcos Fidel Barrera Morales

A Pafer, donde se encuentre.
A Sol. A Luz. A Sandy. A Ernesto


El dilema del mal es permanente, siempre y cuando despierte interés. Aún más, mientras se le siga considerando como entidad, también como condición ontológica, como forma existencial. De esta manera, estará presente. Sin embargo, indistintamente de tantas consideraciones, ¿existe? ¿Es un algo? ¿Es real? ¿Tiene entidad?

Dilucidar aspecto de tanta aparente complejidad es asunto que amerita más, mucho más que una simple circunstancia para su estudio. Pero, pese a la aparente trivialidad de su abordaje, debe ser tenido en cuenta. Evadir su estudio puede dar fuerza a su aceptación ligera, o abrir paso a una determinada percepción que intente validarlo.

Claro está, el mero hecho de tratarlo pareciera darle sentido real, ya que en perspectiva ontológica aludir a algo es ya reconocerlo, lo que equivale a aceptar de alguna forma su condición de ser. Esto no debe preocupar, especialmente porque la mención y su respectivo estudio no necesariamente garantizan que exista, en términos de lo que tal vez pueda en oportunidades esperarse. Más, sí probablemente que sea: ente de razón, probablemente, o ente ideal, tal vez… Más, ¿real?

¿Qué es?
Precisar el mal, así como determinar su naturaleza, es asunto vasto, también difuso y confuso. Sin embargo, motivo de atracción. Así sea en esta oportunidad el tema obliga a efectuar precisiones nada principistas, nada definitivas, nada fundamentalistas. Precisiones, en fin.

El mal a veces se presenta como carencia, no-ser –agustiniamente hablando-, en otras oportunidades como ruptura y en ocasiones como defecto. También, negación, desvío, extravío, distorsión. De igual manera destrucción, aniquilamiento, desarmonía. Su lectura es múltiple, determinada por variadas significaciones, motivaciones, interpretaciones, pues “el mal no aparece sólo como carencia sino como ruptura de una relación, como distorsión de un proceso que en concreto comporta la desviación o destrucción de una armonía dinámica” (Bravo, 2006: 218).

Las variaciones sobre sus probables modos obedece a la complejidad, pues se trata de complejos dentro de complejos que aluden a complejos. Luego, debe esperarse que incida indistintamente y comprometa varios, muchos efectos. Por ello, ante el mal se sienten afectados grupos, pueblos, naciones.

La libertad
Un aspecto particular del estudio del mal es la asociación con la libertad. Esta permite un cabeza a cabeza que no alcanza a convencer a todos: la libertad advierte la posibilidad del mal, pues a través suyo -de la libertad-, a través de las decisiones, se reconoce el mal. O, por lo menos, su posibilidad. Esto, debido a que a través de la elección libre se responde al llamado del bien y a la aparente desviación hacia el mal.

Desde la lectura monista –solapadamente binaria-, sin libertad no habría mal, pues sólo existiría el bien. Luego, el humano sería un ser sin libertad, regido por las leyes, o por la naturaleza o por aquello que lo regulase. Entonces, según este determinismo bondadoso el humano estaría necesariamente abocado al bien. De manera necesaria, imperativa, categórica, no se requeriría del concurso de la libertad. La aparente binariedad bien-mal, sin libertad se disuelve.

Bajo este prisma es importante advertir que el sentido de la libertad radica en consagrar, entonces, la dialéctica entre bien y mal, pues el mal se constituye en la constatación de la libertad que pone a prueba la decisión de cada quien de optar por el bien… o por su defecto.

Tal vez en este aspecto radique la aparente ambigüedad de este enfoque dicotómico de la libertad, pues si esta se reduce a decidir entre el bien y el mal, queda claro que, independientemente de lo que se decida, esta práctica ratifica la sutil bondad del mal, al reconocerle –tácita, implícita y evidentemente- categoría ontológica. Luego, la libertad puede sumir en una trampa: la de hacer creer que sea una u otra cosa la que se decida, de igual manera la libertad está siendo perfeccionada. Bien o mal, pero en libertad. Sofisma evidente sobre el cual se debe reflexionar.

El bien
Sin embargo, el falso dialectismo bien-mal se anula cuando se toma la decisión -con libertad, volitivamente-, entre bienes. ¡Porque la libertad no se pone a prueba entre el bien y el mal, sino en la capacidad que se tenga de elegir entre bienes, pues siempre estará presente la certeza de que sea lo que se decida, siempre es bueno! La decisión entre bienes hace claridad con respecto a que las decisiones y la libertad se resuelve eligiendo cualquier bien, siempre un bien –rasgo tomista-.

En el supuesto negado, si el dilema se resuelve entre el bien y el mal, se distorsiona la decisión, la volición también se afecta, la libertad se minimiza y el acto se pone en entredicho, por una razón sencilla: la mirada del bien estaría determinada por el mal, lo que hace una contradicción: que el mal es el referente del bien, la validación de este. Cosa no-buena. Si se reduce a los aparentes extremos bien-mal, entonces, se constituyen la libertad, la voluntad y la conciencia en mero ejercicio maniqueo y en falso dialectismo intelectual. Luego, la decisión que corresponde se mide por los efectos de bondad, por el bien que la inspira y por los bienes que logra. El sí evidencia la decisión. La decisión, la libertad. Y la libertad, la posibilidad de realización. Siempre en torno al bien.

La elección entre bienes hace ver otros aspectos de necesaria importancia en el tema de la libertad y del ejercicio de esta para el bien: la personalidad, el carácter, la voluntad, el deseo y el propósito de hacer el bien. Así como también permite profundizar sobre el sentido del bien, de manera que esta reflexión permita anular la aporía bien-mal y percibir que el bien, como bien, es bueno, así como el reconocimiento de que la naturaleza, en todo lo que la representa, es buena, luego el bien se constituye en la evidencia formal de la voluntad, como también el propósito de toda decisión y la máxima aspiración de la libertad.

Caracas, 25 marzo de 2015.

Cita:

Bravo Lazcano, Carlos. 2006. El problema del mal. Bogotá: Javeriana.

sábado, febrero 21, 2015

Pluralidad, saberes y contemporaneidad. De ratione argumentatio

Universidad Bicentenaria de Aragua
Programa de Estudios Postdoctorales en Investigación
Congreso: Pluralidad de saberes en tiempos de postmodernidad
Auditorio Emilio Medina. Uba, Venezuela. 20 y 21 de febrero 2015

Conferencia inaugural:  
Pluralidad, saberes y contemporaneidad 
De ratione argumentatio

Marcos Fidel Barrera Morales
Contacto@cieasypal.com

Acerca de: Pluralidad, multiversidad, saberes, quehaceres, idoneidad intelectual.
Palabras clave: Pluralidad, saberes, transdisciplinariedad, multiversidad, libertad.

Universidad Bicentenaria de Aragua, Uba (parcial)
Resumen: Las reflexiones en torno a la formación profesional y a las maneras como el pensamiento y la razón se orientan en su quehacer formal, pasan por precisar ciertas condiciones de abstracción y de raciocinio necesarias para el propósito de identificar estilos de hacer ciencia. Estos aspectos están determinados por comprensiones que adjudican a cada quien la posibilidad, el privilegio y la potestad de decidir con respecto a lo que sabe, a su vez, en qué términos lo sabe, de igual manera lo que quiere saber y hasta dónde quiere llegar con ese propósito. Para ello, importa tener presente aspectos relativos al tránsito que ocurre entre lo pensado, lo dicho, lo escrito y lo comunicado. De igual manera, es preciso considerar  elementos que conciernen a la didáctica del conocimiento y a la forma como ocurren ciertas operaciones mentales, pues la actividad intelectual ha cambiado –de igual manera su estudio y comprensión-, tanto en procesos neurológicos como en propósitos de generalización. Entre innumerables variaciones, pueden mencionarse la geometría que acompaña los procesos de la lectura en ambientes multimedia, la dinámica teleológica del saber, las maneras integrativas del pensamiento, la importancia de la complejidad y del pensamiento holista... Por ello, importa el reconocimiento formal de ciertos criterios, como lo son diversidad, multiversidad, integralidad, pluralidad, recursión, entre tantos. Además, la aceptación de que esto -y más- se sustenta en una práctica necesaria: la libertad. Esto, debido a que el conocimiento -en cuanto a las formas que cada quien elige, a la manera como ocurre en ambientes socializados y a los propósitos tanto finalistas como de desarrollo y ampliación- concierne a cada quien. De ahí que, aparte de la voluntad, del deseo y la motivación, debe existir la facultad de decidir a favor suyo.

Plurality, knowledge and contemporaneousness

Summary: To think around professional learning and the ways the thought and reason direct their doings, passes through the determination of certain abstraction conditions  which are necessary to the purpose of identifying styles of doing science. This aspects are determined by understandings that adjudicate each person the possibility, the privilege and the power to decide regarding to what he or she knows, which are the terms of his or her knowledge and what does he or she want to know and what to do with that understanding.
It's important to be aware of certain aspects regarding of what happens between what's thought, what's said, what's written and what's told.
It is important aswell to check the didactics of knowledge and how certain mental operations occur, this considering intelectual activity has changed along with its study and comprehension.
Between many variations there can be mentioned geometry that comes along with reading processes in multimedia enviroments, the teleologic dynamic of knowledge, the importance of the holistic thought...
It is important to recognize certain criteria like diversity, multiversity, integrality, plurality, and many others. Accepting this and more is sustained by a necessary practice: freedom. Apart from will,  desire and motivation there's also within a person, the need of an ability to decide in its own favor.
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Nota: El documento in extenso se envía a solicitud.